Rayuela
(Antinovela)
“Rayuela” se
publica en 1963 y es el origen de lo que hoy conocemos como ‘Antinovela’.
Su autor, J.
Cortázar, se apartó del esquema tradicional de contar una historia de forma lineal en su desarrollo y que se lee
“de principio al final”, para hacer cómplice al lector, de la lectura, de la
estructura y aún de la creación de la misma novela.
En Rayuela no
hay una temática coherente. Uno de sus personajes, Morelli, víctima de un
accidente, tiene hilvanada una novela y entrega el borrador a su amigo y protagonista,
Olivera para que lo ordene.
Pero el mismo
Morelli advierte que el orden no importa mucho, pues puede leerse de varias
maneras. Una podría ser empezando por el capítulo 1, pero otra sería empezando
por el 73 y terminando por el 31, después de avanzar y retroceder en un
“tablero de dirección” que él mismo insinúa. Así mismo advierte que en la
práctica bien puede prescindirse de aproximadamente una tercera parte de los
capítulos de que consta la novela.
Presenta la
lectura como un juego (la rayuela también lo es) con la intención de provocar
al lector para que busque posibilidades nuevas en la misma creación, junto con
los personajes y el mismo autor.
Después de
Cortázar han seguido por este camino en la llamada “Novela Experimental”
algunos autores como C.J.Cela en “Oficio de Tinieblas”, L. Martín Santos en
“Tiempo de silencio”, J. Benet en su “Un viaje de invierno” o J. Goitisolo con
su “Juan sin Tierra”.
Pueden ser
citados también J.M. Guelbenzu, J. Leiva
y F. de Azúa.
Este fenómeno
también se dio en la literatura de lengua inglesa, la “New Fiction
norteamericana” y en la literatura francesa con el “Antiroman”.
Imagen:https://www.google.com/