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miércoles, 20 de diciembre de 2023

La araña en el ojo de la cerradura

Un buen día, a una araña inquieta no se le ocurrió otra cosa que meterse en el ojo de una cerradura. Disfrutaba pensando que allí nadie la descubriría y que en cambio ella, asomada el borde, podría observarlo todo.

Era el sitio ideal según pensaba,  y allí se metió. Iba imaginando donde tejería sus redes: En el marco de la puerta la de  los mosquitos, en el umbral , la de  las moscas, y otra en el escalón para los gusanos…

Se estaba regocijando con la idea de  que  el lugar aquel era seguro, estrecho, inaccesible, cuando oyó uno pasos y se retiró al fondo de su nueva morada.

Apenas tuvo tiempo de nada más, una llave se encajonó con violencia en el agujero y la aplastó.

Leonardo da Vinci

(Tomado de la red y resumido libremente)

Imagen:https://www.blogger.com/

sábado, 21 de octubre de 2023

La planta y el palo

Era una hermosa planta exuberante de verdes y sanas hojas verdes que no soportaba que hubiera a su lado un viejo y seco palo y le dijo:

-¿No ves que estás demasiado cerca y me molestas? Vete un poco más allá.

El pobre tronco viejo se hizo el sordo y nada respondió.

Entonces la planta se dirigió al seto que le rodeaba y le dijo:

-¿Tampoco ves tú que tu cercanía me molesta también? Vete un poco más allá.

El seto imitó al palo, se hizo el sordo y nada respondió.

En esos momentos, un lagarto que estaba observando, levantó su cabeza y dijo:

-Parece mentira, planta. Tú eres muy bella pero incapaz de comprender que la cercanía del palo te aguanta derecha y que el seto te protege.

Quien no agradece los favores recibidos merece ser abandonado.

Leonardo da Vinci

(Tomado de la red y resumido libremente)

Imagen:https://www.blogger.com/

martes, 14 de febrero de 2023

El ave extraordinaria

Hace mucho tiempo, un viajero recorrió el mundo en busca del ave extraordinaria.

Aseguraban los sabios que lucía el plumaje más blanco que se pudiera imaginar. Decían además que sus plumas parecían irradiar luz, y que era tal su luminosidad que nunca nadie había visto su sombra.

¿Dónde encontrarla? Lo ignoraban. Desconocían hasta su nombre. El viajero recorrió el bosque, la costa, la montaña.

Un día, junto al lago, distinguió un ave inmaculadamente blanca. Se acercó con sigilo, pero ella sintió su presencia y levantó el vuelo.

Su sombra voladora se dibujó sobre las aguas del lago.

“Es solo un cisne” se dijo entonces el viajero, recordando que el ave extraordinaria no tenía sombra.

Algún tiempo después, en el jardín de un Palacio, vio un ave bellísima. Estaba en una gran jaula de oro y su plumaje resplandecía al sol. El guardián del jardín adivinó lo que pensaba y le advirtió: -es solo un faisán blanco, no es lo que buscas.

El viajero incansable recorrió muchas tierras, países, continentes...

Llegó a hasta el Asia y allí, en un pueblo, conoció a un anciano que dijo saber dónde se encontraba el ave extraordinaria.

Juntos escalaron una montaña. Cerca de la cumbre, vieron al gran pájaro incomparable. Sus plumas incomparablemente blancas, irradiaban una luz sin igual.

-Se llama Lumerpa –dijo el anciano-. Cuando muere, la luz de su plumaje no se apaga. Y si alguien quita entonces una pluma, ésta pierde al momento su blancura y su brillo.

Allí terminó la búsqueda. El viajero volvió a su tierra, feliz, como si una parte de aquel resplandor lo iluminara por dentro. Y aseguró que el plumaje de Lumerpa era como la fama bien ganada y el buen nombre y honor... que no pueden quitarse a quien los posee y que siguen brillando aún después de la muerte.

Leonardo da Vinci

(De la red)

Imagen:https://www.blogger.com/blog

sábado, 26 de noviembre de 2022

El ave extraordinaria

Hace mucho tiempo, un viajero recorrió el mundo en busca del ave extraordinaria.

Aseguraban los sabios que lucía el plumaje más blanco que se pudiera imaginar. Decían además que sus plumas parecían irradiar luz, y que era tal su luminosidad que nunca nadie había visto su sombra.

¿Dónde encontrarla? Lo ignoraban. Desconocían hasta su nombre. El viajero recorrió el bosque, la costa, la montaña.

Un día, junto al lago, distinguió un ave inmaculadamente blanca. Se acercó con sigilo, pero ella sintió su presencia y levantó el vuelo.

Su sombra voladora se dibujó sobre las aguas del lago.

“Es solo un cisne” se dijo entonces el viajero, recordando que el ave extraordinaria no tenía sombra.

Algún tiempo después, en el jardín de un Palacio, vio un ave bellísima. Estaba en una gran jaula de oro y su plumaje resplandecía al sol. El guardián del jardín adivinó lo que pensaba y le advirtió: -es solo un faisán blanco, no es lo que buscas.

El viajero incansable recorrió muchas tierras, países, continentes...

Llegó a hasta el Asia y allí, en un pueblo, conoció a un anciano que dijo saber dónde se encontraba el ave extraordinaria.

Juntos escalaron una montaña. Cerca de la cumbre, vieron al gran pájaro incomparable. Sus plumas incomparablemente blancas, irradiaban una luz sin igual.

-Se llama Lumerpa –dijo el anciano-. Cuando muere, la luz de su plumaje no se apaga. Y si alguien quita entonces una pluma, ésta pierde al momento su blancura y su brillo.

Allí terminó la búsqueda. El viajero volvió a su tierra, feliz, como si una parte de aquel resplandor lo iluminara por dentro. Y aseguró que el plumaje de Lumerpa era como la fama bien ganada y el buen nombre y honor... que no pueden quitarse a quien los posee y que siguen brillando aún después de la muerte.

Leonardo da Vinci

(De la red)

Imagen:https://www.blogger.com/