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viernes, 24 de junio de 2022

EL LEÓN Y EL RATÓN

Una vez, mientras el león dormía, un ratoncillo jugaba dando saltos sobre él. Saltó tanto que el león se despertó, le puso encima la enorme garra y abrió la boca dispuesto a devorarlo.

-¡perdóname, oh, rey! -exclamó el ratoncillo-. Suéltame y te prometo que no olvidaré el favor. ¿Quién sabe si podré devolvértelo algún día?

Hizo reír tanto al león la idea de que un animalillo tan insignificante como el ratón pudiera servirle de ayuda que levantó la zarpa y le dejó marchar.

Poco tiempo después, el león cayó en una trampa. Los cazadores, que querían llevarse vivo al rey de los animales, lo ataron a un árbol mientras iban en busca de una jaula. En aquel momento, pasó por allí casualmente el ratón; viendo el apurado trance en que se hallaba su antiguo bienhechor, se le acercó y con sus afilados dientecillos cortó la cuerda que le sujetaba.

-¿Tenía razón o no? -dijo después el ratoncito.

Pequeños amigos pueden llegar a ser grandes amigos.

Esopo

Imagen:https://www.blogger.com/

sábado, 15 de enero de 2022

Las gallinas y la comadreja

Supo una comadreja que en un corral había unas gallinas enfermas, y disfrazándose de médico, cogió los instrumentos del oficio y se acercó al gallinero. Ya en la puerta, preguntó a las gallinas que cómo les iba con su salud.

-¡Mucho mejor si tú te largas!- le respondieron.

Esopo

Imagen:https://www.google.com/

sábado, 7 de noviembre de 2020

El asno juguetón

Un asno se subió al techo de una casa y brincando allá arriba, resquebrajó el techado. Corrió el dueño tras de él y lo bajó de inmediato, castigándolo severamente con un leño. Dijo entonces el asno:

 -¿Por qué me castigan, si yo vi ayer al mono hacer exactamente lo mismo y todos reían felizmente, como si les estuviera dando un gran espectáculo?

Esopo

Imagen:https://www.google.com/

viernes, 25 de septiembre de 2020

Esopo con cuatro asnos

El asno y la zorra encuentran al león

El asno y la zorra, habiéndose unido para su mutua protección, salieron un día de caza.

No anduvieron mucho cuando encontraron un león.

La zorra, segura del inmediato peligro, se acercó al león y le prometió ayudar a capturar al asno si le daba su palabra de no dañarla a ella.

Entonces, afirmándole al asno que no sería maltratado, lo llevó a un profundo foso diciéndole que se guareciera allí.

El león, viendo que ya el asno estaba asegurado, inmediatamente agarró a la zorra, y luego atacó al asno a su antojo.

 

El asno que cargaba una imagen

Una vez le correspondió a un asno cargar una imagen de un dios por las calles de una ciudad para ser llevada a un templo. Y por donde él pasaba, la multitud se postraba ante la imagen.

El asno, pensando que se postraban en respeto hacia él, se erguía orgullosamente, dándose aires y negándose a dar un paso más.

El conductor, viendo su decidida parada, lanzó su látigo sobre sus espaldas y le dijo:

-¡Oh, cabeza hueca, todavía no ha llegado la hora en que los hombres adoren a los asnos!

 

El asno, el gallo y el león.

Estaban un gallo y un asno en un pastizal cuando llegó un hambriento león. Y ya iba el león a tirarse encima del asno, cuando el gallo, cuyo cantar se dice que aterroriza a los leones, gritó fuertemente, haciendo salir corriendo al león tan rápido como pudo.

El asno al ver el impacto que un simple canto del gallo realizaba, se llenó de coraje para atacar al león, y corrió tras de él con ese propósito.

No había recorrido mayor distancia cuando el león se volvió, lo atrapó y lo seccionó en pedazos.

 

El asno y la perrita faldera

Un granjero fue un día a sus establos a revisar sus bestias de carga: entre ellas se encontraba su asno favorito, el cual siempre estaba bien alimentado y era quien cargaba a su amo. Junto con el granjero venía también su perrita faldera, la cual bailaba a su alrededor, lamía su mano y saltaba alegremente lo mejor que podía. El granjero revisó su bolso y dio a su perrita un delicioso bocado, y se sentó a dar órdenes a sus empleados. La perrita entonces saltó al regazo de su amo y se quedó ahí, parpadeando sus ojos mientras el amo le acariciaba sus orejas.

El asno celoso de ver aquello, se soltó de su jáquima y comenzó a pararse en dos patas tratando de imitar el baile de la perrita. El amo no podía aguantar la risa, y el asno arrimándose a él, puso sus patas sobre los hombros del granjero intentando subirse a su regazo. Los empleados del granjero corrieron inmediatamente con palos y horcas, enseñándole al asno que las toscas actuaciones no son cosa de broma.

Imágenes:https://www.google.com/

sábado, 5 de septiembre de 2020

CUENTO INFANTIL

EL CUERVO Y LA JARRA por Esopo.

Un cuervo se acercó, medio muerto de sed, a una jarra que creyó llena de agua; mas, al introducir su pico por la boca de la vasija, se encontró con que sólo quedaba un poco de agua en el fondo y que no podía alcanzar a beberla, por mucho que se esforzaba. Hizo varios intentos, luchó, batalló, pero todo fue inútil. Se le ocurrió entonces inclinar la jarra, probó una y otra vez, pero al fin, desesperado, tuvo que desistir de su intento. ¿Tendría que resignarse a morir de sed?

De pronto, tuvo una idea y se apresuró a llevarla a la práctica. Cogió una piedrecilla y la dejó caer en el fondo de la jarra; cogió luego una segunda piedrecilla y la dejó caer en el fondo de la jarra; cogió otra piedrecilla y la dejó caer en el fondo de la jarra; cogió otra piedrecilla y la dejó caer en el fondo de la jarra; cogió otra piedrecilla y la dejó caer en el fondo de la jarra... hasta que, ¡por fin!, vio subir el agua. Entonces, llenó el fondo con unas cuantas piedrecillas más y de esta manera pudo satisfacer su sed y salvar su vida.

El cuervo y la jarra ~ Fábulas.wiki

Imagen:https://www.google.com/

miércoles, 2 de septiembre de 2020

 De estómagos y pies

Iriarte pone al sombrerero a los pies de un Franciscano.

En la imagen de La Fontaine el estómago es la majestad real.

En la pluma de Esopo dialogan los dos.

…………..

El sombrerero

A los pies de un devoto franciscano

se postró un penitente.-Diga, hermano:

¿qué oficio tiene?-Padre, sombrerero.

-¿ y qué estado?-Soltero.

-¿ Y cuál es su pecado dominante?

-Visitar una moza. -¿Con frecuencia?

-Padre mío, bastante.

-¿Cada mes?-Mucho más.-¿Cada semana?

-Aun todavía más-. ¡Ya! ¿Cotidiana?

-Hago dos mil propósitos sinceros,

pero Explíquese, hermano, claramente:

¿dos veces cada día? -Justamente.

-¿Pues cuándo diablos hace los sombreros?

 

Tomás de Iriarte

 Desván, retales de palabras.: EL SOMBRERERO.

El estómago

Debí comenzar mi obra por la monarquía. Bajo cierto aspecto considerado, es imagen suya el estómago; cuando éste sufre algo, todo el cuerpo se resiente.

Cansados una vez de trabajar por él los diversos miembros del cuerpo humano, resolvieron vivir en la holganza, siguiendo su ejemplo. “Que se mantenga de aire” decían; “trabajamos y sudamos como bestias de carga, y ¿para quién? Tan solo para el. De nada nos sirven nuestros afanes, mientras él vive a nuestras expensas. Hagamos como él hace; holguemos.” Dicho y hecho; las manos dejaron de asir, los brazos de moverse y las piernas de caminar. Todos dijeron al estómago que se buscase la vida; pero ¡cuán pronto se arrepintieron! A poco, los desdichados miembros quedaron enteramente debilitados. Faltos de nueva sangre; languidecieron todos; y los revoltosos se convencieron de que aquel a quien llamaban ocioso y holgazán contribuía tanto o más que ellos al bien común.

¡Que bien se aplica esto a la majestad real! Mucho recibe, pero también da mucho, y el resultado es igual. Todos trabajan para ella, y de ella todos viven. Mantiene al artesano, enriquece al mercader, da sueldo al magistrado, hace vivir al labrador, paga al militar, distribuye por todas partes sus mercedes, y sostiene todo el peso del Estado. Bien lo explico Menenio Agrippa; el pueblo romano quería separarse del senado; alegaban los descontentos que éste monopolizaba el mando, el poder, las riquezas y los honores, dejándole todos los males: los tributos, los impuestos las fatigas de la guerra. Ya habían salido los plebeyos de la ciudad y muchos de ellos iban en busca de otra patria, cuando Menenio les hizo ver que Pueblo y senado eran dos miembros de un solo cuerpo, y con este apólogo famoso desde entonces, los redujo a su deber.

La Fontaine

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El estómago y los pies


El estómago y los pies discutían sobre su fuerza.

Los pies repetían a cada momento que su fuerza era superior, que incluso llevaban al estómago.

A lo que éste respondió:

-Amigos míos, si yo no les diera el alimento, no me podrían llevar.

Esopo

Las manos, los pies y el vientre | Fábulas de Esopo

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domingo, 19 de julio de 2020


A Zeus, en su boda, se le desmandan los animales

La agresividad de las abejas le saca de quicio.
Quiere promocionar a la zorra y ésta le decepciona.
Las “calabazas” de la tortuga no le hacen gracia.
La serpiente le da “yuyu.”

…………

Zeus y las abejas

Envidiosas las abejas a causa de la miel que les arrebataban los hombres, fueron en busca de Zeus y le suplicaron que les diera fuerza bastante para matar con las punzadas de su aguijón a los que se acercaran a sus panales.
Zeus, indignado al verlas envidiosas, las condenó a perder su dardo cuantas veces hirieran a alguno y a morir ellas mismas después.

Esopo

 ZEUS Y LAS ABEJAS – LOS TRES SABIOS PERSAS

Zeus y la zorra

Admirado Zeus de la inteligencia y finura de la zorra, le confirió el reinado sobre los animales.
Quiso, no obstante, saber si al cambiar de fortuna había mudado también de inclinaciones, y, hallándose el nuevo rey de paseo en su litera, dejó Zeus caer un escarabajo ante sus ojos.
Entonces la zorra, incapaz de contenerse, viendo al escarabajo revolotear alrededor de su litera, saltó fuera de ésta y, despreciando las conveniencias, intentó atrapar al escarabajo.
Indignado Zeus de su conducta, volvió a la zorra a su antiguo estado.
Esopo

 Fábulas de Esopo con moraleja. Zeus y la zorra
Zeus y la tortuga

Para celebrar sus bodas, Zeus invitó a todos los animales. Sólo faltó la tortuga.
Intrigado por su ausencia, le preguntó al día siguiente:
- ¿Cómo solamente tú entre todos los animales no viniste a mi festín?
-¡Hogar familiar, hogar ideal!-respondió la tortuga.
 Zeus, indignado contra ella, la condenó a llevar eternamente la casa a cuestas.

Esopo

 MI CUENTO DE CADA DÍA.: ZEUS Y LA TORTUGA.
Zeus y la serpiente

Anunciadas las bodas de Zeus, todos los animales le honraron con presentes, cada uno según sus medios.
La serpiente subió hasta Zeus  arrastrándose, con una rosa en la boca. Más al verla dijo Zeus:
-De todos acepto sus presentes, pero no los quiero de tu boca.

Esopo

MI CUENTO DE CADA DÍA.: ZEUS Y LA SERPIENTE.